4 de julio de 2012

Los peores remakes de hollywood

Remake en el lenguaje cinematográfico, se refiere a aquellas películas que reproducen fielmente (o no) la trama y personajes de otra cinta previamente realizada. Ya hace algunos artículos escribía sobre la crisis de creatividad del cine norteamericano, y como han tenido que valerse de producciones antiguas o extranjeras para desarrollar nuevas películas (sin contar los comics y videojuegos). Algunas de estas producciones obtienen buenos resultados, otros suficientes, pero la mayoría de estas cintas no supera a las películas originales (de ahí que en España les llamen "refritos" peyorativamente). 

En los últimos años han surgido una extensa cantidad de películas que reproducen cintas europeas, asiáticas, así como producciones de los años 90 hacia atrás. Esta lista aparecen cintas que he visto, por lo que pueden quedar fuera otras que consideren dignas de estar incluidas (para eso están los comentarios), pero más que criticar las copias es una forma de realzar las cintas originales, un pequeño servicio a la comunidad de este humilde servidor. 

 El planeta de los simios (1968) v/s El planeta de los simios (2001)

Existen varias diferencias radicales entre las dos películas. Primeramente en la cinta original se realiza una apología crítica al racismo, o sea contiene un componente social en su estructura dramática (los humanos no hablan, todo sucede en el planeta tierra), mientras que en la nueva versión los primates evolucionan sin explicación alguna, desarrollándose los hechos en otro planeta, dejando varios cabos sueltos y donde Tim Burton le dio mayor énfasis a los movimientos y expresiones de los simios que al relato propiamente tal. 


 El experimento (2001) v/s El experimento (2010) 

Una de Alemania y la otra de Estados Unidos, una original y otra una copia mal hecha. El experimento o Das experiment, es una película sencillamente excepcional, posee una tremenda historia, con un guión solido y actuaciones a la altura. Esta gran cinta la tomó un productora norteamericana, la llenó de clichés y guiños de cine hollywoodense, le puso a Adrien Brody y Forest Withaker para tener actores de carácter, y transformó un guión inteligente en una historia obvia, sin el carácter reflexivo de la alemana, en donde las motivaciones de los personajes son externos y no son producto del encierro. 



Psicosis (1960) v/s Psicosis (1998)

La primera es del maestro Alfred Hitchcock, la segunda de Gust Van Sant.
En la original Anthony Perkins interpreta a Norman Bates, en la segunda lo hace Vincent Vaughn.
Nada más que decir.


  La cena de los idiotas (1998) v.s La cena de los idiotas (2010)

La versión francesa, la original, es una cinta de un humor inteligente, con actuaciones muy teatrales y llena de gags creativos (sobre todos aquellos relacionados con las llamadas telefónicas). La versión estadounidense cambia sobre todo en sus ejes centrales; el idiota de la versión francesa es amable y todas las chambonadas son ejercidas sin intención, mientras en la nueva versión Steve Carrel es un ser agobiante, similar al Insoportable de Jim Carrie. Lo otro es que la versión francesa dura lo justo y necesario, sin rellenos ni partes añadidas, mientras que la americana dura casi 40 minutos más, agregando la parte de la cena que en la original omiten inteligentemente. 


 Rec (2007) v/s Cuarentena (2008) 

Rec es una muy buena cinta de terror (una de las grandes películas de terror del último tiempo para algunos), con un guion inteligente y una puesta en escena y forma de rodar la historia muy original. El remake americano tuvo dos grandes caídas que se divisaron en el preestreno de la película; primero la llamaron “Quarantine”, exponiendo que el edificio donde se desarrolla la trama quedaría aislado por algún motivo. Segundo, en el tráiler mostraban la parte en que arrastraban a la periodista por el suelo, ¡MOSTRARON EL FINAL DE LA PELICULA EN EL TRAILER!



La máquina del tiempo (1960) v/s La máquina del tiempo (2002)


La máquina del tiempo es una película de culto, con una historia fiel al libro y que critica la estupidez humana de las guerras. El remake se va por una historia romanticona, que carece de la esencia y simplicidad de la primera. Obviamente posee mejores efectos especiales y la actuación de Guy Pearce es relativamente decente, pero no supera ni asemeja a la original, la historia carece de un hilo argumental coherente. 




 El profesor Chiflado (1963) v/s El profesor chiflado (1996)


El gran Jerry Lewis no tuvo que acudir a los efectos especiales o de maquillajes para lograr la mutación de esta genial parodia de doctor Jekyll y Mr. Hyde. Solo unas gafas, unos dientes de utilería y una pasada por la peluquería y le bastaba para convertirse en estos personajes hilarantes de la comedia clásica. Risas que no me logró sacar Eddie Murphy, aunque hiciera hasta del perro de la familia y llenara la película de pedos y chistes de jardín infantil. Sigue participando negrito.




31 de mayo de 2012

Don Clotario Blest


"Perdonad, comprended y luchad incansablemente por la libertad, la justicia y la fraternidad" 

Clotario Blest Riffo
(1899 - 1990)

26 de mayo de 2012

Into the wild; irse a la mierda hecho película





       Todos alguna vez hemos tenido ganas de irnos a la mierda, por alguna discusión con la pareja, pelea con algún pariente, cansados del trabajo, del colegio o la universidad. Mandar todo a la chucha e irse allá donde nadie te encuentre, donde el diablo perdió el poncho como decimos los chilenos.

Into the wild es eso, la historia de  Christopher McCandless (Emile Hirsch) un joven que, cansado de los problemas familiares, del consumismo y de la sociedad entera, se enmarca en un viaje épico por Estados Unidos para llegar a Alaska y vivir en completa soledad, junto a sus libros y sobreviviendo de lo que la madre naturaleza le puede dar.  Durante el camino conoce una serie de personajes interesantes, hippies, turistas, la niña linda, y todas aquellas personas que aparecen en una road movie. Además toda esta emigración está acompañada de una banda sonora elaborada por Eddie Vedder, vocalista de Pearl Jam, lo que le da un toque indie a la cinta dirigida por Sean Pean.


La gracia de la cinta es que a todos los que la hemos visto (en mi opinión) nos dan ganas de irnos a la mierda. De cerrar el muro de facebook y caminar con una mochila llena de libros, de recuerdos, y perderse en la naturaleza, de volver al origen casi de la humanidad,  desde donde venimos.  En un mundo caótico donde al levantarnos lo hacemos escuchando música, en el metro hay televisores, en el trabajo hay música y ruidos molestos, en la calle suenan los automóviles y buses, en la noche la televisión nos acompaña con tonterías, en una sociedad como ésta, el silencio se transforma en un tesoro preciado. ¿Quién no ha sentido ganas de escapar de las deudas, del trabajo monótono, de los falsos amigos, del vivir de las apariencias, de la farándula, de los políticos corruptos, de la enfermedad, de la miseria? A todos nos gustaría introducirnos en la selva y no volver jamás, claro que con una cerveza en la mano y un ojo puesto en el celular.

Cierto es que es verdaderamente difícil realizar una travesía como la hecha por el protagonista de esta cinta, sea por compromisos y responsabilidades, por la familia y amigos o por simple cobardía. El miedo a la soledad es un temor de consideración en nuestra cultura, pero creo que es importante tener momentos de reflexión, a lo mejor no necesariamente huir hacia la cordillera armado de una mochila con libros, sino de buscar un espacio en la vida cotidiana en el cual se ponga a descansar el corazón y la mente, un momento de calma e introspección, de escucharse a sí mismo y no al bombardeo mediático de esta sociedad consumista. Si todos hiciéramos este ejercicio seguido, los fármacos no se venderían como pan caliente y las enfermedades sicológicas no serían una epidemia mundial.

“El hombre solitario es una bestia o un dios” (Aristóteles) 

2 de mayo de 2012

El primero de mayo de José


José se baja del transantiago que lo deja a unas cuadras de la alameda y camina hacia el punto de encuentro que puso la CUT y otras diversas organizaciones que convocaron a la mítica marcha del primero de mayo. El José no porta banderas rojas con la cara estampada del Che Guevara o Allende. No lleva megáfonos, ni lienzos de agrupaciones estudiantiles y de sindicatos laborales. El no va con pantalones con pitillo y parches en la mochila con alusiones a la muerte del capital y la caída de la iglesia. José lleva unas mallas de limones para vender,  el se prepara para trabajar en un día en que todos descansan  o se disponen a marchar por los derechos laborales.

Pero José no tiene derechos laborales, porque no tiene trabajo, es un número en aquellas estadísticas de desempleo del gobierno central. Posee trabajos esporádicos y se las arregla para mantener a su familia, constituida por su pareja y sus dos pequeños hijos. Para el empresariado y parte de la elite nacional, este hombre es un emprendedor, porque se las ingenia para ir funcionando a la par de la contingencia: vende helados en verano, lápices con linternas y bolígrafos en marzo, chocolates y galletones en la entrada al invierno, flores para el día de la madre, juguetes tóxicos multicolores para el día del niño, helados con gusto a copete para las fiestas patrias, dientes de vampiro en halloween, tarjetitas para pegar en los regalos en navidad, antifaces para las fiestas de año nuevo.

A él le gusta que los anarquistas dejen la cagá en las tiendas y que se agarren con las fuerzas especiales, no por una cuestión ideológica, sino porque así el zorrillo comienza a trabajar más temprano lanzando gases lacrimógenos y las ventas de limones se disparan como una molotov.  Entre todo el cabrerío, viejos socialistas, profesoras, dirigentes sindicales, obreros con cascos rojos, sopaipillas, comienza a correr cuando el carro lanza aguas se dispone a apagar un amague de barricada cerca de la calle Manuel Rodríguez. El intuye que luego va a quedar la grande, y comienza a ofrecer los limones a cien pesos.

Los anarcos comienzan a encender otra barricada y a lanzar camotazos al zorrillo, y empieza el juego del gato y el ratón, donde todos huyen despavoridos de del guanaco por las calles interiores,  mientras José se limita a refugiarse con los limones que le quedan detrás de un quiosco junto a unas jóvenes universitarias. Él no entiende de petitorios, de conflictos sociales, no comprende lo que es el sistema binominal ni la ley Hinzpeter, el sólo sabe que los cabros universitarios que marchan con banderas rojinegras, se convertirán en profesionales y tendrán estabilidad económica, mientras que él seguirá con sus pololos y los empleos precarios a los que postula en la Omil de su comuna.

José se alegra por los disturbios al final de la marcha, ya que gracias a eso vendió todas las mallas  de  limones que trajo a la protesta.  Él camina junto a la muchedumbre a tomar el transantiago que lo lleve devuelta a su casa, camina pensando en que los universitarios hagan otra marcha para vender limones, calculando cuánto dinero le falta para comprar su carrito de sopaipillas. José no entiende de capitalismo, plusvalía, coeficiente de gini ni reformas tributarias, solo sabe que cada peso que ahorra es importante para alimentar a su familia y poder llegar a fin de mes.